viernes, 28 de febrero de 2020


Desde luego Cornelius le recordó que por el no habría problema pues era su gran amigo y en ese momento tan crucial y duro para Maqroll lo menos que podía hacer  era tratar de comprenderlo, teniendo siempre Cornelius la fe de que un día no muy lejano llegaría un contrato nuevo más rentable para el sostenimiento de la embarcación y de la vida personal de cada uno de los integrantes; la capacidad de Maqroll  para realizar o elaborar las diferentes actividades correspondientes se  agotaban y no era por cuestión de depresión ni nada por el estilo, simplemente la metodología que utilizo durante el tiempo que llevaron en la embarcación no funciono.


Seguido de esto Maqroll le cuenta a Cornelius sobre el significado del nombre que llevaba cuya embarcación que tocaba las cristalinas aguas, la esposa de Maqroll  se llamaba Hansa Stern a lo cual bautizo al barco como Susana pues Maqroll sentía que en cada uno de sus viajes recorridos ella lo acompañaba en los más duros momentos de desesperación. Para Maqroll el barco era muy impórtate para su vida puesto que el nombre que llevaba la embarcación lo puso en homenaje a su mujer que murió en Willemstad a causa de una contagiosa gripe descuidada.


Las responsabilidades se iban reduciendo a pasos gigantes y aquel holandés lo único que hacía era merodear con lentitud.

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