Desde
luego Cornelius le recordó que por el no habría problema pues era su gran amigo
y en ese momento tan crucial y duro para Maqroll lo menos que podía hacer era tratar de comprenderlo, teniendo siempre Cornelius
la fe de que un día no muy lejano llegaría un contrato nuevo más rentable para
el sostenimiento de la embarcación y de la vida personal de cada uno de los integrantes;
la capacidad de Maqroll para realizar o elaborar
las diferentes actividades correspondientes se agotaban y no era por cuestión de depresión ni
nada por el estilo, simplemente la metodología que utilizo durante el tiempo
que llevaron en la embarcación no funciono.
Seguido
de esto Maqroll le cuenta a Cornelius sobre el significado del nombre que llevaba
cuya embarcación que tocaba las cristalinas aguas, la esposa de Maqroll se llamaba Hansa Stern a lo cual bautizo al barco
como Susana pues Maqroll sentía que en cada uno de sus viajes recorridos ella
lo acompañaba en los más duros momentos de desesperación. Para Maqroll el barco
era muy impórtate para su vida puesto que el nombre que llevaba la embarcación
lo puso en homenaje a su mujer que murió en Willemstad a causa de una contagiosa
gripe descuidada.
Las
responsabilidades se iban reduciendo a pasos gigantes y aquel holandés lo único
que hacía era merodear con lentitud.
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